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´"Pa" que sepan como soy

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CQA, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Me gusta caminar por el cordón de la vereda. El empedrado es más dulce que el asfalto. Llevo una medialuna en el bolsillo y un café con leche en el corazón.

sábado, septiembre 05, 2020

 CIENCIAS II: INVENTOS DE GALILEO GALILEI

El péndulo

 

 

el péndulo del tiempo deja caer un segundo

rueda con las manos llenas de utopías

y se pierde en la espesura de los quizás

 

sentimos la falta de un latido

pero seguimos sin mirar la estela

lo abandonamos a su suerte

 

en ese instante no vivido

fue cuando más lloré

 

jueves, septiembre 03, 2020


 



El Papa, los Pastores evangélicos y la FEDE
 

Capítulo 1

 

Para un adolescente con un espíritu libre, que siente, piensa y navega con o sin viento, le era muy difícil adaptarse a las complejas formas que se le presentaban para asumir una fe o una doctrina.

Entre los nueve y los catorce años, existió una mano en el hombro que me hizo acercar a distintos altares. Así llegué a la Iglesia del Inmaculado Corazón de María que estaba opuesta a la estación Constitución.

Entrando al atrio a la derecha había una puerta, una escalera te conducía al subsuelo donde había un amplio salón, ahí se proyectaban todos los sábados los capítulos de una serie llamada "La mano que aprieta".

Los dos primeros sábados iba directamente al salón y en medio de gritos y risas veíamos el capítulo de la fecha. Cuando había demasiado bullicio se paraba la proyección y se encendían las luces suspendiendo la función. Creo que era un ardid para hacer que los capítulos se prolongaran y así tener más tiempo para catequizarnos.

A partir del tercer sábado tuvimos un presentador con rigurosa sotana negra que nos introdujo en los misterios de la fe. Nos relató el paso de Jesús por la tierra, y de su muerte para la salvación de todos nosotros, es decir de los que estábamos ya impacientes moviendo ruidosamente las sillas para ver la película.

Al finalizar, nos repartieron la versión reducida del catecismo adaptada para niños que debíamos leer en la semana. 

El sábado siguiente antes de comenzar la función un seminarista recorría el salón y al azar realizaba las preguntas que deberíamos saber y que casi nadie contestaba bien.

Acto seguido se elegían a cuatro chicos que iban a ser los monaguillos de la misa de once del día domingo. Uno de los sábados siguientes fui designado para pasar el limosnero (2).

Previamente y antes de comenzar la misa tenía que pasar por los confesionarios que estaban en los pasillos laterales. Me arrodillé en un lateral de “la casita” y se abrió una pequeña ventana que a través de una esterilla dejaba ver el perfil de un sacerdote. Dijo unas palabras en latín y me preguntó: ¿cuál era el pecado que había cometido? Le conté que había desobedecido a mi madre. 

Circulaba entre los pibes la versión que ese pecado era el que menos pena tenía. Sin más trámite me recetó un ave maría y tres padres nuestros, me hizo la señal de la cruz y me dijo: ve con dios.

El sacristán me dio el limosnero con la instrucción precisa de no retirarme y dejar extendida la bolsa el tiempo que fuera necesario hasta que pusieran el óbolo, era una forma de poner en evidencia a los fieles que eran tacaños. 

A través del mango del limosnero percibía el movimiento de los dedos de los fieles dentro de la bolsa. Distinguía a quienes metían la mano y no dejaban nada y también ante mi asombro a los que la introducían y sacaban las monedas.

No recuerdo cuando dejé de sentir la mano en el hombro.

Al quinto sábado estaba en la plaza Juan de Garay, corriendo detrás de una pelota de goma “pulpo” que no me planteaba más dilemas que el de adivinarle el pique bajo la atenta mirada “del indio montado en su caballo blanco”. (1)

 

(1); La figura de Ayerza totalmente de mármol blanco, muestra al caballo parado en sus dos patas y al nativo desprovisto de vestimentas en posición de ataque. Su brazo derecho sostiene una lanza tacuara, tal vez expresando su lucha contra el colonizado

(2) (bolsa de terciopelo bordó oscuro con un mango de unos 50 cm.)

 

Capítulo 2

 

El templo Evangelista de la Calle Brasil al 1700 proponía otra forma de “sacar a los chicos de la calle”, ¡una pelota de cuero! Nos reuníamos en la parte posterior del templo donde había un “fondo” con piso de tierra.

Los arcos eran dos buzos, que eran las bases de los postes, después era todo imaginación, la proyección de los mismos y la del travesaño que los unía, la discusión sobre la validez de los goles era inacabable. 

Diez o doce chicos potreábamos durante media hora, era el tiempo que el Pastor nos concedía y que cronometraba con obsesiva exactitud.

Luego después de diez minutos de descanso pasábamos al templo que contrariamente a la iglesia de Constitución no tenía imágenes, sólo una gran cruz de madera. No estaban María, José, el niño Jesús y todos los santos.

El Pastor nos hablaba leyendo un libro, que después supimos que era “La Biblia”. Tengo recuerdos borrosos de sus palabras, es evidente que no tuvieron la fuerza para mover la roca de mi inocencia. 

Luego volvíamos a la canchita donde había tres jarras con “refrescola” hecha con agua bien fría y dos platos con galletitas “criollitas” que comíamos sin ningún protocolo.

Nos íbamos con el compromiso de volver la semana siguiente. La gran diferencia con la otra iglesia era que no teníamos que estudiar durante la semana.

Cumplimos la promesa por varios sábados, la pelota de cuero era un talismán que nos atraía con inusitada fuerza, era la fe.

Un campeonato organizado por el ex “Hindu club” nos alejó de La Biblia y de la pelota de cuero.

Una vez más la mano invisible descendió de mi hombro y me dejó libre para que el viento me remontara a otros paraísos.

 

 

Capítulo 3

 

Fui al Colegio Comercial Joaquín V, González, que está en la Avenida Montes de Oca y Australia en el barrio de Barracas. Primero y segundo año en el turno tarde y tercer año en el turno noche ya que había empezado a trabajar de cadete en una empresa alimenticia.

Era un alumno con notas promedio que fluctuaron entre cinco y siete, con lo cual me llevé a diciembre tres materias promedio en esos dos años.

En segundo año conocí a un compañero que era un “bocho” en dos materias que para mí eran el terror, inglés y matemáticas. Por casualidad o causalidad nos sentamos el primer día de clases en el mismo banco.

Hacía mitad de año habíamos entablado una relativa amistad, no éramos amigos, éramos buenos compañeros. Un día me empezó a llamar camarada, al principio no le di importancia, pero al repetírmelo constantemente hizo que le empezara a prestar atención a la palabra,

Una tarde nos hicimos la rata y fuimos caminando hasta el Parque Lezama, la palabra camarada me daba vueltas y le pregunté el motivo por el cual me decía así, me miró sorprendido y me dijo: ¿Cómo no sabes? No, no sé porque carajo me decís camarada le dije bastante caliente.

Me contó que militaba en la FEDE, en la “qué”, dije con asombro. En la FEDE, la Federación Juvenil Comunista, me dijo y agregó, ahí cuando nos reunimos nos llamamos camaradas.

Esa tarde no paró de hablar. “El hombre nuevo”, “Carl Marx”, “Engels” “EL Capital”, “La revolución rusa”, “Lenin” “La dictadura del proletariado”. Lo miraba hipnotizado, no entendía nada, como no había entendido al Pastor cuando leía la Biblia.

Me invitó para que fuera como oyente a una reunión de jóvenes en la sede del Partido Comunista que estaba en la calle Entre Ríos al 1000. Quedamos en encontrarnos el sábado siguiente en la esquina de San Juan y Entre Ríos en la vereda del Banco Nación a las tres de la tarde.

Era una tarde de primavera sin sol, caminamos una cuadra y media y llegamos a la sede del partido comunista, franqueamos la gran puerta de madera y subimos una larga escalera de mármol, desembocamos en un salón adornado con importantes bibliotecas de madera colmadas de libros y de ahí nos dirigimos a un saloncito donde ya había varios jóvenes dialogando en vos alta.

Sentí frío, no había nada de lo conocido: película, cruces, santos, pelota de cuero.

Hola camarada, hola camarada, respondían a coro, Me presentó señalándome con su mano derecha y dijo: el camarada “Beto”, tal cual habíamos acordado previamente con “Quique” ya que todos usaban un apodo.

Fue un tiempo interminable, palabras sobre palabras que construían interminables e incomprensibles discursos, finalmente terminó la reunión. Nos despedimos de los camaradas hasta la próxima, que iba a ser en quince días.

Baje la escalera con indisimulable alegría. Quique me preguntó; ¿Qué te pareció la reunión? Sólo atiné a dibujar una media sonrisa y a levantar ambos hombros a la vez.

Esta vez todo se precipitó, no hubo un segundo sábado. Una madrugada de la semana siguiente hubo un atentado, una bomba destrozó la enorme puerta de entrada de la sede.

“Quique” me dijo que por razones de seguridad las reuniones se iban a hacer en otro lugar, posiblemente en un club de barrio en Villa Crespo, el viernes me iba a dar la dirección exacta. No fui a la reunión y ahí terminó la relación con el camarada “Quique”.

El camarada “Beto” se fue desdibujando lentamente por las calles de barracas. La mano en el hombro también se desvaneció y dejé de sentir frío, un tibio calor invadió mis manos.

 

 

Humberto Manuel Botana

cuarentena - 2020

 

 

viernes, julio 06, 2018








La rueca

la rueca,
hila perezosamente la muerte,
busca desesperada la nota que la ilumine,
es tarde,
la arenilla pulió sin piedad la esperanza,
no alcanzan las caricias dibujadas en la oscuridad,
no existís,
te perdimos en los meandros del silencio,
con el plexo pletórico de miedo,
añoranza,
los sueños huyeron de la almohada,
vagan deshilachándose en la infinita noche,
el fuelle,
henchido de tango resopla una queja,
¿dónde estás?

libertad

lunes, agosto 25, 2014








Etéreo

la luna no existe,
Imaginación colectiva,
como el amor, que se redondea de sol,
mujeres y hombres deambulan,
buscando en la ignorancia hasta dejar la piel,
se miran al despertarse,
no encuentran en su mirada al futuro,
el ahora se esfuma indolente y sin gloria,
las gotas de segundos son siglos,
insomnio irritablemente húmedo,
las yemas de los dedos poseen el don,
no tienen el torbellino de la palabra,
saben acariciar la esencia de la brisa.

jueves, mayo 22, 2014










llovizna



La cinta plástica lo cerca
es solo la muerte

ojos y paraguas pasan presurosos
piadosa la llovizna  lo cubre

por un instante logró su espacio
es un niño de la calle.


viernes, mayo 16, 2014






Sombra

Sigilosamente levanté  a mi sombra,
la acuné entre los brazos y sentí,

Un caramelo oxidado,
zapatillas sin cordones,
agujeros rodeados de llantos,
dos pequeñas manos implorando.

Suavemente la apoyé  sobre el empedrado,
seguí caminando con los hombros encorvados.



martes, mayo 13, 2014

 

cuadros poster trenes vias s 15x20 (tnes (32))


Piel Rojiza


El quebracho hecho durmiente
preso por paralelas de acero
ve pasar las tripas de los trenes
que van ennegreciendo su piel rojiza.

Añora aquellos tiempos del bosque,
sol, lluvia, quietud,
cuentos de tapires y venados,
lar de gnomos y hadas.

Ensordecedor ruido,
perfume humano impregna  la bruma,
uno a uno van cayendo
sin quejidos, sin un no quiero.

Ya se hizo el claro,
ya la sombra ha fugado,
ya la tristeza es reina,
ya el hombre es amo.

Un tren se acerca
su silbido corta el viento,
con sus últimas fuerzas
se levanta a tocar la luna.

Es que extraña los trinos,
el repiqueteo de la brisa,
el amor de la simiente,
no quiso sembrar la muerte,


ya el hombre no es amo
ya el quebracho no duerme.

'



Iridiscente


Tañido de soles,
desbarata la lobreguez.

Despierta colibrí,                                                                
viste tu verde iridiscente.

El néctar de aquella lejana mujer,
apasiona tus alas de olvido.

Vuela pequeño titán,
aún las corolas esperan tus  besos.


hmb
Ocres aterrados

Ya los soles no penetran la umbría de la angustia.
Barcos sin puertos vagan en el desierto de la soledad.
Venus en los pies de Mercurio huye vencido hacia el Génesis.
Sólo quedan alados hierros y esencias sin cuerpo ni alma.
El silencio se agiganta deglutiendo lenguas.
Los mares vuelven a ser lágrimas en los ojos huecos.

Cruzo la verticalidad del tiempo lateralizando la piel.
Veo los mismos ocres aterrados y no puedo dar un paso.
Quedo suspendido en la intemporalidad de la nada.




jueves, mayo 08, 2014


Pétalos


los pétalos de tu virginidad
perfuman las luces del estanque

acecho  / impúdico
fascinado por la invocación

agreste/ seguro
me sumerjo en mi soledad


estalla una estrella


humberto manuel


miércoles, mayo 07, 2014

Orilla

Caminé por tu orilla,
contemplándote extasiado,

desee,  

la música de tus notas húmedas,
tu turgente libertad,
la palidez de tu piel sin años,

mis dedos se hicieron prisma
para que el arco iris te acariciase,
enervada por mi aliento,
me besaste con espuma salina,

te perdías en el tiempo,
corrí enloquecido despojándome
las ropas ajadas de miedo,

grité con todas mis fuerzas,
espérame en mi segundo otoño
y en tu oquedad respiramos.


humberto manuel


sábado, marzo 22, 2014



La puerta 8

Desde siempre jugué con las puertas de la vida, antes de dormir las abría asomándome a la oscuridad y retrocedía presuroso, temía su detrás.

¿Qué me podía deparar cruzar el umbral?

¿Qué había más allá de la delgada protección del marco?

Sin respuestas me quede encerrado en mi pequeño mundo, crecí, adolecí adolescencia, amé, me desamaron, volé hasta el cielorraso que era mi cielo.

Una noche llené de coraje mis pulmones y grité: ¡Basta! y abrí de par en par la puerta número ocho, mi pie derecho arrastro al alma, los ojos se hicieron lunas mirando a los miedos tantas veces dibujados, mi vida se hizo infinitesimal, la sombra devolvió mi imagen.

Nada, no había nada.



humberto



 Utopía

Tengo latente la vieja utopía
que hacia el sol caminemos
de la naturaleza aprendemos
a encontrar su etérea melodía.

Mas allá de la creencia
Mas allá de los pesares
Vos y yo, nuestros avatares
Vos y yo, unidos en esencia.

La arena dibuja caminos
el viento los hace destinos
el futuro es tu mirar humanista.

La fe multiplicó peces y vinos
quizás el mas allá no exista
por Dios que el amor persista.


humberto
Lágrima


Donde estés mujer,
mira el amanecer
y verás en el sol,
mi lágrima por tu adiós

humberto

 Tiempo



 deletreo las ansias
 una y mil veces / besos
 obsesión de tener el quiero
 entre rasos y ayes 
 
 -espera no espero-
 
 lento es el regreso
 el viento derrite las espaldas
 se envanecen los egos 
 la piel lacia es azul / espejo
 
 - espera si espero-
 
 
hmb
 
Vida

voló la risa sobre cielos grises
y provocó lluvias de canela y plata

el cuarzo blanco abrió sus pétalos
bajo la luz del viento en llamas

ángeles puros y no tanto
recogen sus alas por un instante

la calma se posa sobre las ígneas lenguas
respira el aliento en la garganta seca

Penélope teje su virtud diurna y sus sueños
se colman de erectas ausencias    

una estrella posa su mano en la puerta l
y el llanto nimio entre los muslos desciende

los insectos corren con sus ánforas
a recoger las gotas del brote tierno

abrázame madre tierra entre tus senos
que tu culpa elija si soy vida o muerte



hmb
Cena

copa / vino

melancolía / soledad

letras / migajas

mantel / bandera

Patio / damero

¿azar? / ¿certeza?

se dibuja tu nombre



hmb


jueves, febrero 28, 2013



Insomio

Inalcanzables los sueños,
discurren entre las almohadas,

los observo,
me observan,

jugamos sin tocarnos,
nos sorprende la madrugada.


humberto

martes, enero 29, 2013



Fragil


rumbo al desconcierto,
arropado para el invierno,

fragil a los vientos del olvido,
me aferro al timón,
sextante en tus ojos caramelo,
la estrella polar responde,
encuéntrala o olvídala,

demasiadas palabras,
para decir adiós en la marea alta.




hmb
furia de malvones en flor,
rebeldía de colores,

dos por cuatro,

camisa blanca,
pechos turgentes,
meñique, anular e índice,
te atrapan en mi pecho,

giramos en ocho tiempos,
humedad en nuestra piel,

tus piernas son corcheas,
mi voz es un silencio,
dibujo en tu cintura,
mi imaginario amor.

tango.




humberto manuel